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Voy exponer mi opinión sobre los concursos, subastas y demás mercaderías que salpican a todo el mundo creativo.
(Y si, lo sé, me vuelvo a salir de la temática por segunda vez!, prometo que el siguiente post será técnico).

Como mi opinión es idéntica a la de Anibal de la Fuente (de Planilandia.com) y yo no podría haberlo expresado mejor, me voy hacer eco de sus palabras. Espero interpretarlas correctamente 🙂

La idea es la siguiente: si quieres ser contratado tienes que participar en un concurso, hacer el trabajo, invertir tus tiempos/recursos y… bueno luego ya veremos qué pasa 😉

Ahora imaginemos esta idea a la inversa, supongamos que nosotros (que por cierto también demandamos recursos y tenemos proveedores) pedimos que nos hagan el presupuesto pero que también nos den el proyecto o servicio. Luego ya si tal pagamos el que más nos guste (calidad/precio claro esta) 😛

Yo personalmente pienso que los concursos pueden darnos cierto reconocimiento, clientes, etc a pesar de todas las tretas e historias que puede haber en ellos. Pero pueden estar bien para un comienzo o en determinadas ocasiones. Aunque si se generalizan y todos nos vemos obligados a participar en este tipo de mercaderías, estaremos infravalorando aún más nuestro trabajo, por cierto ya de por si maltratado con una competencia donde hacen sitios web por 300€. En fin, acabaremos con el mercado y la profesionalización de este.

Además, ¿para qué están los portfolios?, a través de ellos nos damos a conocer y demostramos de lo que somos capaces. Por tanto no hace falta que todo el mundo que quiere trabajar con una empresa tenga que demostrar que haría para esa empresa. En cambio, si la empresa puede dedicar más tiempo a estudiar quien le conviene antes de liar a todo el mundo sin pagar, jugando con la ilusión/trabajo de muchos.

Y digo más:

  • Para un proyecto esporádico: El grado de entrega e implicación en algo que ya ha sido aprobado es mucho mayor que si tienes en un concurso el miedo a invertir mucho tiempo en algo que igual no te lleva a ninguna parte o que has tenido que bajar inevitablemente tu presupuesto en la subasta para hacer “cualquier cosa rápida”.
  • Para un trabajo continuo en una empresa: El conocimiento de la empresa, la afinidad con los compañeros, la información compartida, y un largo etc. determinara que ese trabajador se encuentre más cómodo, motivado y seguro que alguien que sabe que esta de forma muy eventual. Esto lógicamente me parece que repercutirá en su trabajo, pasión y productividad.

Y vosotros, ¿qué opináis?